Doce datos que debes saber acerca de las infecciones respiratorias (especialmente en invierno)

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  • Fiebre no es igual a infección bacteriana

La fiebre es un mecanismo de defensa del sistema inmune para limitar el daño de una infección. Por si misma no indica si es una infección bacteriana y por lo tanto no define si necesita antibióticos.

Virus y bacterias son dos tipos totalmente diferentes de seres vivos, tan diferentes como las plantas y los animales. Nuestro cuerpo tiene estrategias de defensa muy diferentes para cada uno, pero ambas pueden causar fiebre. Los antibióticos son capaces de matar bacterias, aunque sólo algunas de ellas causan enfermedades y al contrario, hay muchas que nos benefician.

  • No existe un tiempo mínimo a partir del cual sea “necesario” dar antibióticos

En muchas ocasiones se piensa que después de 2 o 3 días de fiebre ya está indicado iniciar antibióticos. Un cuadro viral puede causar fiebre hasta por 5 a 7 días y no por ello cambia su origen. En todo caso, lo que debe guiar la necesidad de iniciar antibiótico es el estado general de un pequeño. Cuando se ve decaído, sin apetito, somnoliento puede ser indicativo de que algo anda mal. También los datos de dificultad respiratoria como agitación, hundimiento entre las costillas o agitación al respirar son datos de alarma para acudir a buscar atención médica.

  • En vías aéreas la utilidad principal de un antibiótico es tratar una infección grave y prevenir complicaciones de infecciones simples

Por ejemplo, una faringitis por un tipo particular de bacteria (estreptococo) puede causar fiebre reumática, una otitis media se puede extender al hueso temporal (mastoiditis) o una sinusitis puede convertirse en un absceso.

Infecciones graves son ciertas neumonías y bronquitis que puede poner en riesgo la vida de un niño si no se atienden adecuadamente.

En estos casos el uso de antibióticos está más que justificado, pero este tipo de infecciones sólo son del 10 al 15% de las infecciones en niños (una de cada diez aproximadamente). Los antibióticos no quitan de inmediato la fiebre, esta puede tardar de 48 a 72h en ceder. En ese mismo periodo se suele resolver la fiebre por la mayoría de las infecciones virales y por eso parece que el antibiótico controló la infección.

  • Los antibióticos no son inocuos

El uso de antibióticos de amplio espectro antes de cumplir el primer año se ha relacionado con mayor riesgo de desarrollar alergias. Su uso frecuente está relacionado con mayor riesgo de desarrollar alergias a los propios antibióticos.

Cada vez que se emplean se modifica y daña la microbiota intestinal, es decir, las bacterias que viven en el intestino y que nos dan múltiples beneficios, entre ellos ser un complemento del sistema inmune. En términos muy generales cada ciclo de antibiótico podría disminuir la capacidad del sistema inmune para regularse.

  • Los antibióticos no quitan la tos ni los mocos

He escuchado muchas veces: “Mi niño lleva ya tres días con antibiótico y no mejora” porque no se le han quitado ni la tos ni la congestión nasal. El antibiótico no es para eso y probablemente ni siquiera lo necesitaba desde un inicio. La congestión nasal puede incluso durar semanas y esto es porque los virus respiratorios causan inflamación de las vías aéreas, y ante la inflamación la respuesta es producir moco. Existen muchas otras medidas mucho más efectivas para disminuir la producción de moco como lavados nasales y uso de ciertos antihistamínicos.

  • Moco verde no es igual a infección bacteriana

Las secreciones de vías respiratorias contienen una gran cantidad de sustancias que ayudan a limpiar por arrastre y a neutralizar bacterias. Varias de ellas se llaman cianinas (por cian = verde-azulado), incialmente incoloras pero en contacto con el aire se comienzan a tornar verdes. Así que el moco verde es más “viejo” y ha tenido mas contacto con el aire, habitualmente porque ha estado guardado en los senos paranasales, pero no porque necesariamente haya bacterias y sea necesario dar antibiótico.

  • No se recomienda el uso de antitusígenos en niños

Existen dos tipos de componentes en los jarabes para la tos: antitusígenos (que disminuyen el reflejo de tos) y mucolíticos (que vuelven más fluidas las secreciones).

Los mucolíticos no han mostrado efectividad para mejorar los síntomas, pero en todo caso son menos nocivos que los antitusígenos. El reflejo de tos es protector, evita que ingresen partículas a las vías aéreas inferiores (tráquea, bronquios, bronquiolos, alveolos) y por lo tanto protege de una neumonía. Hay antitusivos que por su naturaleza son más parecidos a los anestésicos, y otros que provienen de compuestos parecidos a la morfina. En cualquier caso es poco recomendable usarlos, y si se hace debe ser por el menor tiempo necesario y a la menor dosis posible.

Cualquiera de estos medicamentos está contraindicado antes de los 2 años salvo indicación médica precisa.

  • En cambio la miel de abeja si ha demostrado mejorar los síntomas (OJO: No debe darse a menores de un año)

Diversos estudios han mostrado que la miel pura de abeja puede ser comparable a muchos medicamentos para disminuir la tos en niños, sólo es inferior a ciertos antitusígenos. Esto es especialmente cierto para la tos “seca” o no productiva que surge de la irritación de vías aéreas, por lo que es una buena opción para tratar esta molestia.

  • Ciertas vitaminas y minerales si pueden ayudar a mejorar la función del sistema inmune

Existe el mito de la vitamina C desde los años 60, pero en realidad hay otros micronutrimentos que si pueden ayudar a disminuir los índices de infecciones, estos son la vitamina A, la vitamina D y el Zinc. Alcanzar la ingesta diaria recomendada de estos tres nutrimentos (son variables por la edad) se ha relacionado con menor ausentismo escolar (menos días de faltas a la escuela) y episodios infecciosos de menor duración.

 

  • Es importante distinguir un resfriado común de la influenza

Un resfriado común puede ser causado por más de 200 tipos diferentes de virus, puede causar fiebre, congestión nasal, tos y otros síntomas, pero en general se trata de infecciones autolimitadas. La influenza estacional, en cambio, es causada por un tipo particular de virus que aparece en invierno, puede cambiar de características cada año y puede causar complicaciones potencialmente fatales como neumonía, meningitis y sepsis. Se caracteriza por fiebre difícil de controlar, malestar general, dolor de cabeza, de músculos y de articulaciones, no siempre se acompaña de catarro en un inicio (puede aparecer más tarde) y también en ocasiones con malestar gastrointestinal como dolor o diarrea.

Es importante reconocerla porque el tratamiento para acortar los síntomas es diferente, aunque la mejor forma de prevenir las complicaciones mortales es la vacunación anual. Además, existe evidencia de que la vacunación disminuye el uso de antibióticos.

  • La contaminación ambiental es un factor predisponente para desarrollar infecciones de vías respiratorias

Debido a muchos factores (irritación, menor arrastre del moco, entre otras) las vías aéreas son más susceptibles a infecciones en sitios con altos niveles de contaminación. En una nota publicada en octubre de este año, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en todo el mundo mueren alrededor de 600 mil niños por causas relacionadas con la contaminación del aire, particularmente por neumonía. Quienes vivimos en las grandes ciudades tengamos esto presente para disminuir la exposición de los niños en días con altos niveles de contaminación, así como comprometernos en acciones que ayuden a disminuirla.

  • Algunos remedios caseros si pueden ser recomendados

Además de la miel, la ingestión de bebidas calientes en forma de té, infusiones o caldos, ya que ayudan a calmar el dolor y mejoran el estado de hidratación. Es común que no se antoje beber agua a temperatura ambiente debido a que empeora el dolor, y es muy común tener un estado no óptimo de hidratación. Especialmente en el caso de fiebre, en el que aparte se pierde más agua debido al incremento de temperatura corporal, la hidratación inadecuada puede hacer menos efectivos los medicamentos para la fiebre e incluso puede poner en riesgo los riñones. Esta recomendación es avalada por la OMS y hace mucho sentido.

Recuerda que siempre es mejor estimular y fortalecer el sistema inmune a dar ciclos de antibióticos sin cesar.

 

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