Disruptores endócrinos, mejor no calientes tu comida en recipientes de plástico

  • Te vas a sentar a comer en el trabajo, llevas una saludable comida de tu casa, sacas el tupper, destapas una esquina para que no explote y lo metes al microondas para calentarlo.
  • Es la hora de darle de comer a tu bebé, te has esmerado en prepararle papillas nutritivas y sin conservadores. Para que sea perfecta, solo basta calentarla un poco en el microondas y listo.
  • Vas a tomar un refresco, decides que sea de lata para que esté frío y que sea de dieta para que no engordes. Pones unas monedas en la máquina y cae tu refresco. Lo abres con cuidado para que no explote y lo empiezas a beber con satisfacción. Exclamas: “Aaahhh!”

Estas tres actividades habituales tienen algo en común, nos exponen a sustancias llamadas disruptores endocrinos, algo que suena mal y cuyas consecuencias pueden ser peores.

La Unión Europea define un producto químico causante de trastornos endocrinos como una “sustancia exógena que causa efectos adversos a la salud en un organismo intacto o su progenie, secundario a los cambios en la función endocrina.” Es decir, sustancias que causan caos en las hormonas del cuerpo.

Sabemos de estas sustancias desde hace tiempo, algunos como el Bisfenol A han estado en la mira de las investigaciones por encontrarse en los biberones para bebé. Pero recientemente quienes se dedican a investigarlas han buscado difundir la voz de alarma por dos razones: son peores de lo que se pensaba y están más presentes de lo que se creía.

Los productos químicos que se sabe que pueden actuar como disruptores endocrinos incluyen dietilestilbestrol, bifenilos policlorados (PCB), dioxinas, compuestos perfluoroalquilo, solventes, ftalatos , bisfenol A (BPA), organofosforados diclorodifenildicloroetileno, plaguicidas organoclorados, y difenil polibromados. Es posible que nadie se salve de estar en contacto con estas sustancias.

En general nos exponemos a ellos al tener contacto con disolventes industriales, y se usan como retardantes del fuego en muebles y coches. También se encuentran en productos de cuidado personal, los contiene la capa protectora que recubre por dentro las latas de aluminio, los pesticidas y otros contaminantes del medio ambiente. De ellos, probablemente uno de los más comunes son los plastificantes, los compuestos que ayudan a solidificar los plásticos y que se liberan cuando entran en contacto con líquidos calientes. Como cuando calentamos comida en un tupper o leche en un biberón.

Las hormonas afectadas incluyen estrógenos (hormonas femeninas), andrógenos (hormonas masculinas), tiroides, retinol (la forma activada de la vitamina A), y la vía del receptor activado por la proliferación de peroxisomas (PPAR), una vía por la que se metabolizan los carbohidratos y las grasas. En total, hay fuerte evidencia científica de que 13 condiciones crónicas pueden ser causadas por disruptores endocrinos.

Los insecticidas y otros pesticidas se consideraron inocuos durante un tiempo. Ahora sabemos que no lo son.

La exposición a disruptores endócrinos químicos como resultado una gama de enfermedades humanas y anomalías, con un coste total de aproximadamente € 157 mil millones (cerca de $ 175 millones de dólares) al año en la Unión Europea, muestra un nuevo análisis. Estos hallazgos fueron presentados el pasado 5 de marzo en la reunión anual de la Endocrine Society, ENDO 2015, y también fueron publicados en línea en una serie de cuatro artículos en la revista Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism.

Para llegar a estas cifras se tomaron en cuenta los costos generales de los trastornos seleccionados atribuidos a disruptores endocrinos específicos, así como los análisis más detallados de los gastos relacionados con la obesidad endocrina ligada a disruptores, la diabetes, trastornos neuroconductuales e incluso enfermedades reproductivas masculinas.

“Limitar nuestra exposición a los productos químicos más utilizados y potencialmente peligrosos para causar alteraciones endócrinas probablemente produzca un beneficio económico sustancial”, dijo el Dr. Leonardo Trasande de la Universidad de Nueva York, autor principal del estudio.

Aparentemente el contacto con estas sustancias es inevitable en nuestra sociedad, porque se encuentran en cientos de productos y se relacionan con las comodidades de nuestra vida. Pero podemos tenerlo presente y hacer algunos cambios sencillos para disminuir su impacto. El mismo Dr. Trasande sugiere algunos:

“Hay medidas seguras y sencillas que las familias pueden llevar a cabo para limitar su exposición a los productos químicos endocrinos perjudiciales. Pueden evitar el plástico dentro del microondas y calentar alimentos en recipientes de este material; pueden evitar comer de latas de aluminio o beber líquidos de latas de aluminio. Pueden comer orgánico. O incluso simplemente permitir la ventilación completa de sus hogares cada dos días para eliminar algo del polvo químico que puede alterar las hormonas en sus cuerpos “.

Dr. Miguel Ángel Guagnelli

Traducido, adaptado y resumido de Medscape: Endocrine Disruptors Cause Range of Diseases; €157 Billion Cost

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