Osteoporosis parte II: Ninguna fractura es trivial ni en niños ni en adultos, pero las hay más sospechosas que otras

Hueso trabecular

Nuestros huesos son increíblemente resistentes, pero si se les somete a una fuerza excesiva pueden vencerse y fracturarse. Es esperable que un hueso se rompa tras caer de 10 metros sobre concreto o al ser arrollado por un coche a alta velocidad. Pero a veces hay fracturas que no parecen corresponder a la fuerza que las causó; un golpe leve o tropezar y caer desde la propia altura, una torcedura aparente que resulta en hueso roto. O bien fracturas de repetición, cuando una persona se rompe varios huesos en diferentes momentos pero con un corto intervalo entre ellas. Todas esas son fracturas raras, sospechosas, que sin importar la edad deben ponernos en alerta porque puede tratarse de osteoporosis.

Osteoporo
Como explicaba en el post anterior, el hueso está formado por minerales que funcionan como ladrillos y por proteínas que los unen a modo de cemento. La fuerza del hueso proviene de una estrecha relación y un delicado equilibrio entre ambos, como una construcción no puede tener ladrillos sueltos ni estar hecha sólo de concreto.
La ausencia o mala función de las proteínas en el hueso es de origen genético y de forma muy simplificada se pueden agrupar en las diferentes variedades de osteogenesis imperfecta, lo que coloquialmente se conoce como “huesos de vidrio”.
El otro componente, el mineral que en esta analogía forma los ladrillos, es el que se altera con mucha mayor frecuencia y cuyos cambios son responsables de debilitar los huesos en un gran porcentaje de ocasiones.
Por supuesto estos ladrillos son microscópicos y más bien irregulares, formados por calcio unido a fósforo y oxígeno en un compuesto llamado hidroxiapatita de calcio.

Ladrillos de calcio
Ya decía antes que el tejido óseo está vivo, recibe sangre y tiene células que viven en su estructura. Ellas (genéricamente llamadas osteocitos) funcionan como trabajadores de la construcción altamente capacitados y  especializados para realizar dos tipos de funciones: los osteoblastos se dedican a construir y reparar mientras que los osteoclastos destruyen, remodelan y limpian. Los primeros además tienen la capacidad de construir sus propios ladrillos con el calcio y otros elementos que toman de la sangre, algo crucial para su función, como veremos más adelante.
osteoblastos osteoclastos

Los osteoblastos y osteoclastos trabajan simultáneamente y mantienen un equilibrio para que la cantidad de ladrillos o, -dicho más correctamente- la Densidad Mineral se mantenga constante. Es lógico pensar que durante el crecimiento cuando los huesos se alargan y ensanchan, la densidad aumenta gradualmente. Aún durante este periodo ambos están trabajando, sólo que predomina la función de los osteoblastos que depositan más minerales de lo que quitan los osteoclastos.

Curva densidad mineral ósea

En condiciones normales, una persona sana llega a un punto máximo de densidad mineral ósea alrededor de los 30 a 35 años, a partir de los cuales la situación se invierte y la función de los osteoclastos predomina, por lo que se pierde gradualmente mineral del hueso. Por debajo de cierto nivel se empieza a hablar de osteopenia (literal “falta de hueso) y si esa tendencia continúa, se puede atravesar el umbral de la Osteoporosis, la situación en la que el nivel de minerales en el hueso es tan bajo que lo vuelve susceptible a fracturas por impactos mínimos.

Densidad mineral ósea
Esa curva puede modificarse por factores ambientales y relacionados al comportamiento, por ejemplo: realizar ejercicio, ingerir calcio con vitamina D (que facilita la absorción del calcio) y tener una nutrición adecuada ayudan a retrasar la pérdida de masa ósea. En cambio el sedentarismo, la obesidad, el tabaquismo, algunos medicamentos (notablemente los glucocorticoides) y hasta el refresco de cola aceleran la pérdida de masa ósea. Además de ello, el equilibrio entre blastos y clastos es modificada por las hormonas sexuales; en el caso de las mujeres por los estrógenos y en los hombres por un andrógeno llamado DHEA (dihidroepiandrostenediona). Así, en el periodo del climaterio en el que los estrógenos disminuyen de forma marcada, hay un descenso notable de la densidad mineral. En los hombres este proceso es más lento porque la disminución de la DHEA es más lenta, pero no por ello el proceso puede ser menos severo.

hueso-viejo Huesos fuertes

Por mucho, este proceso es el más frecuente en adultos mayores y la osteoporosis suele relacionarse con fracturas en personas mayores, especialmente de dos tipos: las fracturas de cadera dadas por la pérdida de fuerza en el cuello del fémur y las vertebrales en las cuales se pierde hueso trabecular en el cuerpo vertebral y hace que se colapsen. Estas últimas son responsables de la pérdida de estatura y del encorvamiento y/o aparición de giba o “joroba” en adultos mayores. Aunque este proceso es frecuente, no es normal y mucho menos inevitable.

fractura_vertebral osteo_po

Pero la osteoporosis no es exclusiva de la edad adulta, en niños y jóvenes pueden presentarse fracturas patológicas ya sea por su frecuencia o por relacionarse a golpes de poca energía. Se recomienda que ante una fractura causada por un impacto mínimo o dos de impacto leve, se realicen estudios. En ese caso, igual que en las fracturas de adultos mayores, debe de estudiarse la pérdida de densidad y las causas, para corregirlas.

De eso hablaremos en la tercera parte de esta serie.

Dr. Miguel Ángel Guagnelli

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